Sistemas de detección de incendios y su importancia crítica

Una de las causas más frecuentes asociadas con los daños producidos por los incendios son los sistemas de protección fuera de servicio o en condiciones parciales de funcionamiento. Las razones de que esto ocurra son múltiples y no se reducen a una limitación económica a la que muchas veces acudimos para una rápida justificación.

Ante todo, los sistemas contra incendio presentan una característica que colabora para que su mantenimiento no se encuentre entre las mayores prioridades: si no funciona pasa inadvertido. El incendio es un hecho poco frecuente y, por lo tanto, su prevención no goza de publicidad. Muchas personas consideran que no se justifica gastar dinero en ello. Por último, quizá la razón más difícil de aceptar consiste en el desconocimiento respecto de qué debe hacerse para que un sistema contra incendio mantenga su operatividad y eficiencia.

La respuesta a este último aspecto la encontramos, una vez más, en las normas, concretamente en las normas las cuales establecen las pautas a seguir. En la norma NFPA 72, Código de Alarmas de Incendios y Señalización, se hace mención respecto de los sistemas de detección y alarma en cualquiera de sus modelos y para todos los tipos de detectores y dispositivos.

Estadísticamente las fuentes de energía ausentes o no operativas, incluidas las baterías faltantes o desconectadas y las alarmas cableadas desconectadas u otros problemas de alimentación de energía, son los factores más comunes cuando las alarmas de humo no funcionan. Es por ello por lo que es importante destacar los tres tipos de tareas a efectuarse en las instalaciones: inspección, prueba y mantenimiento. La inspección es frecuente, esencialmente visual, no operando ningún sistema. Puede limitarse a verificar el estado de carga de una batería mediante la lectura de un indicador luminoso o su display. Las pruebas son menos frecuentes e implican simular condiciones de funcionamiento o de falla y comprobar que el sistema hace lo que esperamos de él. El mantenimiento, por último, consiste en realizar tareas de limpieza de detectores, calibración, recambio de componentes o reparación. Sólo el conjunto de los tres tipos de tareas, con frecuencias de ejecución predeterminadas, permite alcanzar el grado de garantía de protección buscado.

 

FUENTE: https://www.noticiasdebomberos.com/